EXISTÍAN, y aún perduran, abundantes dudas sobre lo que quiere hacer José María Aznar en esta nueva etapa, con el PP en la oposición. En realidad, fue el propio ex presidente quien desató esas dudas al manifestarse desafiante y crispado en la inauguración de los cursos de verano de la FAES, la macrofundación que preside. La revista Tiempo abría su portada de la semana pasada con el titular «Aznar quiere volver», y aseguraba que el todavía presidente del PP le había dicho a uno de sus más cercanos colaboradores que estaba arrepentido de haberse marchado. ¿A qué cercano colaborador se refería? ¡Siempre la gran locuacidad de las fuentes informativas amparadas por el anonimato! Pero la pregunta sigue ahí: ¿qué quiere José María Aznar? Está claro que no se encuentra cómodo. Está claro que no ha asimilado el vuelco electoral que siguió al 11-M. Está claro que no es así como quería salir de la presidencia del Gobierno, con su herencia en manos de unos adversarios políticos que, desde su óptica, están haciendo mangas y capirotes con ella. Todo esto está claro, pero ¿significa que quiere volver a la contienda política en primera fila? No es probable, ni es proporcionado deducirlo de sus declaraciones, por más críticas que sean. Lo que sí está claro es que ha decidido no callarse. Han hecho bien Mariano Rajoy y Manuel Fraga en salir al ruedo en su momento y poner las cosas en su sitio. Las equívocas manifestaciones de Aznar necesitaban algunas aclaraciones, pero muchos intuíamos que esas aclaraciones no iban a llegar de su parte, o iban a tardar (como están tardando las relativas a los informes del CNI). Aún recuerdo con qué satisfacción me dijo en 1995 que a él le llamaban El Mudo , y el orgullo con que convertía sus silencios en enigmas cuya duración administraba a su gusto. ¿Qué quiere ahora Aznar? Me inclino por creer que sólo trata de encontrar su nuevo sitio y recuperar la imagen de antaño, cuando se pronunciaba con rotundidad, pero sin revelar jamás todas las claves de su mensaje. Me resulta difícil creer que pueda tratarse de algo más. El PP tiene un líder firme y éste es Mariano Rajoy.