Lo que importa es cómo

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

LA PARÁLISIS crónica que padece Galicia, por el entumecimiento en el que la ha inmerso la Xunta, se mantendrá en los próximos tiempos porque vamos a estar atareados y embelesados con los profundos cambios que se anuncian en el Gobierno, para después del verano, y en conocer la identidad del sucesor de Manuel Fraga. Van a ser unas semanas en las que la vida interna del PP oscurecerá la gestión de las necesidades de nuestro país. La situación realmente no es novedosa. Venimos dedicando las últimas semanas a dos cuestiones que nos han costado tiempo y quebraderos de cabeza. A exigirle a Madrid el cumplimiento del Plan Galicia y a hacer futurología sobre la sucesión del actual presidente. La primera parece que acabamos de resolverla. Y la segunda estamos a punto de hacerlo. Porque ya no es nada original decir a estas alturas que todo parece indicar que Fraga se va a suceder a sí mismo. Incluso destacados sectores de su partido han perdido la inocencia y claman públicamente que el presidente gana tiempo para optar a su quinto mandato. Lo habían propuesto los barones provinciales sin que nadie se atreviese a contradecirlos. Y el paso de los días ha servido para favorecer esta posibilidad y para hacerla no sólo creíble, sino verosímil. Por eso es una cuestión menor saber qué vicepresidentes serán los que a partir de septiembre se responsabilicen de las dos grandes áreas de gobierno. Tan menor como conocer los cambios que se producirán en el seno del Ejecutivo. Incluso, a estas horas y después de lo visto y oído, es una cuestión menuda saber si Fraga insistirá en desafiar a las urnas. Lo que nos impacienta es saber cómo nos van a sacar de esta parálisis que nos esclaviza. Porque tenía razón aquél que dijo que «no importa quién me gobierne, sino cómo me gobierne». Y eso es lo que nos desasosiega. El cómo.