Con otro ánimo

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

NUNCA ES demasiado tarde para poner el reloj en hora. Sobre todo si se acierta a marcar con precisión. Bien es verdad que los retrasos se pagan, pero siempre puede recuperarse el tiempo perdido. El presidente Rodríguez Zapatero ha estado esta semana por Galicia para situar las manecillas del reloj en la hora de iniciar una nueva etapa. Y todos hemos quedado encantados y convencidos de que ahora puede comenzar a perfilarse nuestro porvenir. La última ocasión, conviene recordarlo, en que un presidente de Gobierno vino a estas tierras lo hizo de forma clandestina. Para arrojarnos a la cara un Plan, no sin antes reprocharnos nuestro mal comportamiento por llenar las calles de protestas. Por eso, quizás, el talante de Rodríguez Zapatero; al que él tanto alude, nos ha ayudado a aceptar con generosidad sus explicaciones, promesas y compromisos. Nunca hasta ahora un presidente de Gobierno, al menos en la ya larga etapa democrática, había viajado a Galicia para comprometerse con la rotundidad con la que lo hizo el socialista. Nunca antes habían venido a decirnos que Galicia es una cuestión prioritaria para el Gobierno de Madrid, que está dispuesto a no regatear esfuerzos. Eso es lo que queríamos escuchar. Eso que catalanes, andaluces, vascos y castellanos, han escuchado en tantas ocasiones y que nosotros nunca habíamos tenido la oportunidad de oír. Pero aún así no se ha hecho nada. Queda todo un largo camino por andar. Esperamos ansiosos que se concreten de manera clara y definitiva los plazos y los presupuestos. Bien es verdad que lo hacemos con otro ánimo porque la visita del presidente nos ha dado energías. Aunque tampoco era necesario que Zapatero comprometiera su palabra en el apoyo al Plan Galicia. No pedimos tanto. Nos basta con que la ministra Maleni no vuelva a abrir la boca.