Uvedoble tiene razón

| RAMÓN CHAO |

OPINIÓN

10 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

!CÓMO SOMOS, siempre tratando de buscarle tres patas al gato! Por una vez que Uvedoble dice la verdad, todo el mundo se le echa encima. En las ceremonias del desembarco aliado en Normandía se le ocurre confesar lo obvio: «Hace sesenta años que Estados Unidos liberó a Europa, y después de liberar Afganistán libera ahora a Irak...». Emplea los mismos argumentos «lo hicimos en nombre de la libertad», «para ayudar a Europa ( y a Irak) en peligro», etcétera. Yo creo que Uvedoble es sincero. En primer lugar, el presidente Roosevelt y el general Eisenhower hicieron lo mismo que él hace en Irak: imponerle a Francia y a Europa en 1944, tras su ocupación, un gobierno militar aliado, con el fin de conducir el país hacia la democracia, exactamente la excusa que utilizan en Irak, y ocuparlos. Para eso tenían el AMGOT (Allied Military Government of the Occupated Territories), el Gobierno Militar de los Territorios Ocupados. El diccionario de la Segunda Guerra Mundial detalla que se trata de una organización formada por un cuerpo de oficiales del Estado Mayor americano, formados en finanzas y administración de asuntos civiles en Charlottesville y Yale. Consiste su misión en la administración de los territorios ocupados por las fuerzas armadas tras de una invasión y apropiación del territorio, tanto en Europa como en Asia. Su tarea es más o menos sencilla según el país ocupado. Noruega, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo no presentaron muchas dificultades. Por los lazos de la mafia con EE.?UU., el AMGOT pudo implantarse con mucha facilidad en Sicilia, y a partir de ahí, por toda Italia. Oficiales yanquis ejercían las funciones administrativas de los territorios ocupados: alcaldes, gobernadores, etcétera. Una verdadera ocupación como la que buscan con torturas y sangre en Irak. Dinamarca y Francia, en cambio, rechazaron la administración americana arguyendo que sus respectivos gobiernos eran legítimos, pero que estaban prisioneros de los nazis. En esto llegó De Gaulle. Los yanquis imprimieron y distribuyeron una moneda, llamada también amgot . El general lo trata de «falsa moneda», y en sus Memorias explica: «Las tropas y los servicios que se disponen a desembarcar nos traen una moneda falsamente francesa, fabricada en el extranjero, que mi Gobierno no reconoce». Así fue: la moneda llegó con los soldados americanos el 6 de junio de 1944. El 8, el Gobierno francés dirigió una nota enérgica a los falsificadores en la que les dice que «no otorga ningún valor legal a los cromos que circulan por el país sin su consentimiento». Los aliados utilizaban el amgot para pagar los campos requisados a los campesinos o a las personas contratadas en sus ejércitos. Los billetes llevaban la bandera francesa, pero Roosevelt, irónico, se negó a que se pusiera en ellos República Francesa : «¿Acaso saben ustedes qué gobierno va a tener Francia después de la guerra? Puede ser un imperio o una monarquía». Estaba dispuesto a cualquier cosa. El general Montgomery es más directo: «¿Qué coño pasa con los billetes que hemos traído? ¿Es cierto que el pueblo no los quiere? Tienen que aceptarlos. Hay que obligarles. Es un buen dinero. ¡Es dinero nuestro!». No somos nadie, como decía el otro. Y le respondían «y usted menos»; la historia se repite y nada nuevo hay bajo el cielo de Bagdad.