Sí nos compensa

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

EN ESTE PAÍS nuestro llamado Galicia no sólo importamos los melones, las salchichas y la Nocilla, que es lo normal. También tenemos que importar los recursos básicos para hacer frente a las necesidades más perentorias, en las situaciones, aunque previsibles, más trágicas. El capitán Mangouras y su Prestige nos habían puesto de manifiesto la carencia absoluta de los medios de que disponemos para afrontar las catástrofes. Entonces, un remolcador vino de Gijón, otro del otro lado del globo y las barreras, del Mediterráneo. Y ahora el dramático hundimiento de O Bahía vuelve a sacarnos los colores. Tenemos que pedir que nos presten los buzos, las bombonas, las escafandras, los robots submarinos, las cámaras de saturación y todo lo que suene a tecnología. Aún no nos hemos enterado de que a Galicia no sólo la riegan mil ríos, como gustaba de decir don Álvaro Cunqueiro, sino que también la rodean dos mares. Embravecidos. Desagradecidos con quienes los defienden y hacen de ellos su vida. Aún no nos percatamos de que estos mares salvajes e impetuosos tienen la mala costumbre de cobrarse, con una regularidad indeseada, la vida de sus trabajadores. Y cada vez que ocurre, nos encontramos con que carecemos de los medios más elementales para afrontarlo. Pero no nos compensa, dicen. Ni es necesario, ni compensa tener los medios de que debe disponer un país asomado a la autopista marítima con mayor siniestrabilidad del mundo. Nos lo dicen a nosotros que estamos obligados a llevar el coche cargado de triángulos, chalecos y herramientas aunque no preveamos tener un accidente cada mañana. Pero siguen diciendo que no nos compensa. Que es mucho el gasto. Y nos lo dicen mientras vemos estupefactos cómo se entierran cientos de millones en hacer una ciudad de la cultura faraónica.