Zapatero, agobiado

OPINIÓN

EL PRESIDENTE Zapatero está agobiado. Demasiado trabajo. Entre arropar a Borrell, deshacer los entuertos de sus ministros, peregrinar a México, asistir a bodas y recepciones y presentar el libro de Alfonso Guerra, no da para más. Por eso no ha podido viajar todavía a Galicia, pese al compromiso adquirido y a haber anunciado ya la fecha de su visita. Hay que disculparle. Lo que le ocurre a Zapatero es comprensible. Que le han llenado la mesa de papeles y la agenda de compromisos y entre ellos no está el de visitar oficialmente esta comunidad. Le han marcado que hoy tiene que asistir a un mitin en Vigo. Pero es cosa del partido y ya se sabe que a eso hay que darle preferencia. La verdad es que no tenemos mucha suerte con los presidentes de Gobierno. El anterior tardó la intemerata en acercarse. Y cuando vino fue de forma huidiza y clandestina. No como anteayer, que lo hizo en olor de multitudes y recogiendo achuchones. Éste nos está colmando la paciencia. Y es que uno y otro parecen no tener arrestos suficientes para enfrentarse a la realidad y decirnos el futuro que nos aguarda. Ningún otro lugar de España sufrió una calamidad como la que aquí nos dejó el Prestige . Y seguimos sin soluciones. Aguardando que alguien nos diga qué se va a hacer con nuestro porvenir, que pasa, en gran medida, por el anunciado Plan. Porque hasta ahora lo único que nos han dicho es que sí, pero no. Que a lo mejor, pero que tampoco es seguro. Y ayer mismo, que el puerto exterior, sí, pero que puede condicionar el programa de inversiones. Lo dijeron desde la distancia, como si no se atreviesen a acercarse. Cansado de esperar, Fraga ha acusado de inexperto al nuevo presidente. Pero no es exacto. Porque el diccionario define la actitud de Zapatero con otros términos. Le llama burla, desaire y desprecio.