Otras bodas

La Voz

OPINIÓN

PACO SÁNCHEZ | O |

22 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

MENOS MAL que lo ha escrito Jospin, socialista y ex primer ministro de Francia. Reclamaba libertad para el debate en un artículo que recogió el jueves La Vanguardia : que nadie se encasquille en posiciones simples, de mera intimidación moral. Avisa a la izquierda de que algunos tabúes pueden no estar donde los más rígidos piensan, «porque, pese a todo, es perfectamente factible reprobar y combatir la homofobia sin dejar de ser contrario al matrimonio homosexual». Añade: «Es mi caso». Lionel Jospin se explica muy bien. Recuerda que la definición de matrimonio, «la unión de un hombre y una mujer», no se refiere a una inclinación sexual: «El género humano no se divide entre heterosexuales y homosexuales, sino entre hombres y mujeres», del mismo modo que un niño «no es un bien que pueda procurarse una pareja homosexual o heterosexual, sino una persona nacida de un hombre y una mujer». Y esta realidad, la de la procreación, la sociedad la tutela con el matrimonio y la adopción, como instituciones básicas. Por eso le parece contrario al bien social llamarle matrimonio a lo que, por naturaleza, no puede serlo. Lo extraño es que tenga que invocar la libertad para defender algo tan obvio.