Las fotos

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

HAY fotógrafos que retratan el alma, el alma de las cosas y de las personas. Hay fotos hermosas, las de unas vacaciones (vacaficciones), por ejemplo. El disco anaranjado del sol que se pone sobre Lisboa y lo enciende todo con una luz de mermelada inolvidable. Las fotos de besos son únicas, cada beso es único. Una vez resolvimos un libro de Lois Blanco sobre sexo adolescente con una serie de fotos de besos robados por Tino Viz. Quedó bello. Las fotos de niños tambien tienen algo muy especial: inocencia, descaro, pompas de jabón, cometas. Los niños, esos gigantes que preguntan: ¿Dónde tiene el grifo el mar? Hay tribus que no se dejan fotografiar porque creen que la cámara les roba el alma. Las fotos sirven para soñar, para recordar, son el espejo de un instante. Ahora, al hablar de fotos, será inevitable recordar las torturas a los presos. Con esas imágenes sí que nos han robado el alma. Son execrables, despreciables. Claro que, con una guerra por el medio, tampoco esperaba virguerías de los más bajos instintos de nuestra especie ¿racional? Me quedo con el amante de las estrellas que sacó una foto al eclipse de luna y nos abrió la boca como un mago. Es mejor apuntar con una cámara que con un arma. cesar.casal@lavoz.es