Parlamento y foralidad

| PABLO MOSQUERA |

OPINIÓN

HISTORIA de pactos, libertades y soberanía. El 7 de mayo pasado, celebré las bodas de plata de las Juntas Generales de Álava. Un Parlamento Foral que convive, en la capital de Euskadi, con el Parlamento Vasco. En estos momentos, la política parece haber elegido el camino de las reformas, a causa de la regeneración del sistema democrático que inició su ciclo con el actual bloque formado por la Constitución Española, los Estatutos de Autonomía, y los reglamentos que permiten a actividad parlamentara. Las cuestiones son apasionantes: Listas abiertas para las elecciones parlamentarias; compromisos de sus señorías con la circunscripción electoral que les ha elegido; iniciativa popular capaz de ser ejercida sin las trabas actuales; Senado con vocación para ser la voz de la multinacionalidad que constituye el Estado de las Autonomías; comisiones de investigación; equilibrio y respeto entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Mientras, en el Parlamento Foral de Álava, dónde fui portavoz durante tres legislaturas y miembro del gobierno en otra, tuve la oportunidad de encontrarme a personalidades de la vida pública que empezaron en aquel histórico lugar, formado al amparo de los fueros (pacto y libertad): Ibarreche, que se hizo político nacionalista entre las Juntas y la alcaldía de Llodio; Víctor García Hidalgo, actual directos general de la Policía; Emilio Guevara, actualmete en el grupo de los socialistas alaveses, portavoz histórico del PNV cuando la escisión entre Carlos Garaicoechea y Arzalluz; Javier Rojo, presidente de Senado. Faltaban por fallecimiento: Chus Viana, dirigente de la UCD; Fernando Buesa, que lo fue todo y pudo haber sido el máximo dirigente de socialismo vasco, si ETA no lo hubiera truncado. Y, un reconocimiento formal. Antes del Estatuto de Autonomía vasco, ya existía la foralidad alavesa con sus Juntas; sin embargo, ni existía el Parlamento Vasco, ni la unidad entre Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. Así se lo recordó, Guevara al lendakari en el acto del aniversario, como una advertencia basada en la verdad histórica y en los derechos de Álava. La ruptura del pacto estatutario, supone dejar libre la foralidad alavesa para decidir su futuro al margen del que elijan guipuzcoanos y vizcaínos; se puede decir más fuerte, pero no más claro. Espero que el ex-juntero Ibarreche tomara buena nota.