PANTALLEABA yo por reportajes de antiguallas egipcias, iban siendo horas de una peli molona y había que pasar por el teletexto por si me aclaraba de una puñetera vez si el Plan Galicia se queda en la nube de humo con que nos trilaba la derechona antes del 14-M o se transfigura en la repera de la eficacia con que nos redimirá la progresía tras el 14-M. Había que roer esa incógnita porque ya no está uno para ciertos suspenses dialécticos ni se le queda quieto el hígado cuando la porquería de ayer se transfigura ¡hale hop! en bendición para mañana y sólo porque el mango de la sartén ha cambiado de dueño y la lengua del dueño se mantiene entre categórica y facilona. Bueno, ya me perdí en florituras que no vienen al caso porque lo que importa es que el zapping me puso ante Piñeiro lidiando mangallones en Supermartes y no me quedé más de dos minutos porque me tienen prohibidos los sobresaltos que puedan producirme hipertensión del ligamento encefalointestinal, con riesgo de edema del pirinicio inferior. Para inexpertos aclaro que la anatomía del animal racional distingue netamente dos ámbitos, pirinicio superior y pirinicio inferior, cuyo límite está precisamente en el ombligo. Un edema o inflamación del pirinicio inferior es dolorosísimo y su causa más frecuente está precisamente en la hipertensión del ligamento encefalointestinal, que se produce cuando la masa encefálica se aturde, se contrae y pide papas ante lo que se le echa encima. ¿Y qué se le echaba encima? dirá el curioso lector. Bueno, pues en el concurso que Piñeiro anima había que decir cuál es el monte más alto de la Península Ibérica y enseguida quedó claro: ¡el Mont Blanc! Me sospecho que la pregunta primera y difícil tendría que haber sido por dónde cae la Península Ibérica. Y recordé tiempos prehistóricos, cuando un colega del tercer curso bachilleril se labró una reputación imperecedera ¡todavía le dura! con situar el Everest en Toledo. Éste fue un disparate que entonces impactó por insólito, pero además encajaba, era incluso meritorio, en aquella España imperial y ambiciosa porque el Everest casi duplica en metros al Mont Blanc de los gabachos que le hacían la puñeta a Franco. ¿Y qué río nace en los Picos de Urbión y desemboca en Oporto? ¡Pues cuál va a ser, señores, sino el río Urbión!: si nace en los Picos de Urbión y siendo raro que un río se llame Picos, no hay más narices que llamarlo y que se deje llamar Urbión. Me objetarán que también podría llamarse río Oporto, pero reparen en lo absurdo que es empezar un río por donde termina y bautizarlo contra corriente. Bueno, nunca nos acogota el infortunio, siempre viene un escampiño y yo estoy seguro de que el rapaz que sabía que Peña Trevinca es más alta que la Cabeza de Manzaneda realmente lo sabía, no lo acertó, y tenemos ahí una promesa, ya casi una realidad, de la Ciencia Gallega para el 2010 ¡Enhorabuena y gracias mil, chaval, que me alegraste la noche! ¡Vivan la Consellería y el Ministerio del ramo!