Ahí queda eso

| MANUEL MARLASCA |

OPINIÓN

ES VERDAD que, como dicen en Italia, hasta de la lluvia -se entiende que cuando es torrencial- tiene la culpa el gobierno ( piove... porco governo ); pero también la tiene de éxitos tan clamorosos en la lucha contra el terrorismo como los cosechados a partir del inevitado 11-M. En apenas tres semanas, las fuerzas de seguridad españolas han sido capaces de identificar a sus componentes y desarticular el grupo criminal -célula durmiente, se llama en lenguaje policial- que llevó a cabo la tremenda matanza; y simultáneamente y en colaboración con la policía francesa, llegar a la santabárbara (un verdadero arsenal), estricto sensu, de la banda terrorista ETA, después de haber vuelto a descabezar a la organización con la detención de los responsables de su aparato logístico y operativo. Que el gobierno «culpable» -por seguir utilizando la jerga italiana- de todo ello esté en funciones añadiría, en todo caso, un mayor mérito, pero nunca reduciría el éxito que, aun con el alto precio de la muerte de un policía, suponen estas operaciones policiales que, por otra parte, no hacen sino confirmar lo que aquí mismo he escrito de que los especialistas españoles en la lucha contra el terrorismo están considerados entre los mejores del mundo. El paso del tiempo empieza a poner la distancia aconsejable para el análisis más sosegado y objetivo de los hechos. Y quiero creer que estos éxitos antiterroristas contribuyen, tanto o más que el paso del tiempo, a la autocrítica que en voz baja -es pronto aún para elevar la voz- piden muchos sectores del Partido Popular. Porque no deja de ser paradójico que el mismo día en que el Rey, como Jefe del Estado que es, inicia consultas con los distintos grupos parlamentarios para proponer a las Cortes un candidato a la presidencia del gobierno, que será el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, el gobierno en funciones suma a sus éxitos en la lucha antiterrorista el de la buena cifra del desempleo del pasado mes de marzo. Con toda probabilidad, ni los unos ni los otros pensaron nunca en que las elecciones del pasado 14-M conducirían a un traspaso de poderes de alternancia, sino de continuidad. Pero se ha producido la alternancia; y ante su evidencia, más vale decir «ahí queda eso» que irse por la puerta de servicio. Y los últimos éxitos son de «ahí queda eso».