MONSEÑOR Rouco ha pedido, arrimando el ascua a su sardina, un Pacto de Estado en Educación. Yo pido un Pacto de Estado que abarque todo el pescado de la Educación, para evitar vaivenes en cada cambio de Gobierno. Ese pacto ha de incluir: La filosofía del esfuerzo, en contraposición con «pasa, neniño, pasa, a ver si te vas mancar». El estudio es un trabajo duro y eso hay que decírselo claramente a los alumnos. El estímulo sano y el afán de superación, como forjador de personas intelectualmente equilibradas, que traten de encontrar satisfacción y felicidad, frente a cualquier igualitarismo a la baja, adormecedor de inteligencias. La oportunidad de recuperar cualquier deficiencia en la formación, frente al suspenso de por vida. Los alumnos que suspenden cuando no tienen la preparación suficiente, han de tener la oportunidad de demostrar que han superado el bache. La dignificación de la función docente y la equiparación de retribuciones, en puestos idénticos, para todos los profesores del Estado.