¡Jesús!, Caldera

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

26 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS ESPAÑOLES ociosos, es decir, la práctica totalidad del país, nos dedicamos estos días a hacer quinielas sobre la composición del futuro gobierno de Rodríguez Zapatero. Una vez que sabemos que los socialistas no impulsarán comisiones de investigación sobre actuaciones del PP, lo que nos preocupa ahora es conocer en manos de quién vamos a quedar. Zapatero tiene la necesidad de rodearse de un gobierno serio y solvente. Después de adquirir el compromiso evitable de la paridad de sexos, ahora tiene la obligación de hacer un Ejecutivo de garantía. Y algunos de los primeros pasos parecen ir por ese camino. Por ejemplo, nadie duda de que Solbes sentó las bases para la bonanza económica. Lo dijo hasta el propio Rato. Tampoco, que Moratinos, Mª Teresa Fernández de la Vega, o José Antonio Alonso gozan del prestigio y conocimientos precisos. Pero junto a ellos, y aún reconociendo que puede ser precipitado no darle un margen de confianza, se nos adelantan otros nombres que nos hacen ser, a priori y cuando menos, escépticos. Jordi Sevilla, Leire Pajín y Jesús Caldera, por citar algunos. Porque uno no puede evitar ver a los primeros divagando sobre lo que desconocen y a Caldera agazapado y avergonzado, en su debate con Rajoy sobre el Prestige . Aquel en el que osó interpretar infantilmente unos documentos. Es cierto que la solvencia de los más destacados miembros del Gobierno Aznar tampoco fue como para tocar las palmas. Superar los niveles de los Acebes, Michavila, Zaplana, las Palacio, Cascos y el ministro Federico, no se antoja una misión imposible. Pero, precisamente, el reto de Zapatero es no caer en los mismos errores. En los de la insolvencia. Y por eso, la presencia de Caldera, de Pajín y de Sevilla, inquietan. Porque a ver si vamos a tener que echar de menos a Zaplana.