STELLA BARUK es una pedagoga francesa especializada en la metodología de la enseñanza de las matemáticas a niños y jóvenes. La edad del capitán es el título de un famoso problema suyo que se presenta más o menos así: un barco sale el 14 de mayo de 1998 de Buenos Aires con rumbo a La Coruña; la velocidad de crucero que puede alcanzar, si hace buen tiempo, es 14 nudos; arriba a destino el 8 de junio de 1998; el barco transporta 537 ovejas, de un peso medio de 76 kilogramos por oveja, y 245 vacas de un peso medio de 667 kilogramos; el capitán se llama Pierre y nació en Brest, un 25 de enero de año impar, y tiene un hermano, Jean, 7 años mayor que él. ¿Cuál es la edad del capitán sabiendo que la mitad de su vida ha estado embarcado? Un porcentaje importante de los cuestionados da una respuesta precisa, aunque, claro está, todas sean distintas por fantasiosas, y otro porcentaje nada desdeñable realiza numerosas operaciones indicando aproximadamente algún tipo de solución. Sólo un cuarenta por ciento de los interrogados, creo recordar, responde que no se puede determinar la solución: faltan datos, a pesar de tantas cifras. Uno de los hastíos de este país es que hay demasiados licenciados en Derecho, dedicados a la política, que siempre tienen respuesta para la edad del capitán. En el caso del PP es flagrante. Y con simétrica desenvoltura se está comportando Zapatero, que ya empieza a dar ansiosamente soluciones sin disponer de todos los datos. Lo de retirar los soldados de Irak es una pose para la galería más propia de un trasegador de naderías que de un duro y avisado hombre de Estado, y de llevarse a buen término sus resabios doctrinarios podrían traer un encadenamiento desestabilizador de incalculables consecuencias. Porque, en buena lógica, si trata de proteger a España de actos terroristas, lo primero que tendría que hacer sería poner en libertad a los detenidos para evitar que sus secuaces tomen represalias. A buen seguro que a estas alturas ya le habrá dicho el embajador de EE.?UU., o cualquier otro missi dominici , que la CIA dispone de información contrastada respecto a un grupo islamista que tiene planeado un atentado en el partido Barcelona-Sevilla de la próxima temporada con el objetivo de alcanzar 500 muertos y 3.000 heridos para reclamar a renglón seguido la independencia de Ceuta, Melilla y Canarias. Pero que no se preocupe el presidente Zapatero, porque EE.?UU. es un aliado fiel y le ayudará a combatir el terrorismo a condición de obtener reciprocidad española en Irak. Y de no ser así... Téngase en cuenta que si malos enemigos son Francia y Marruecos, mucho más hay que temer a EE.?UU. O tórnese por pasiva y donde digo islamistas digo ETA; y donde Ceuta, País Vasco. De hecho, ya no se trata de lustrarle las botas al antipático de Bush, porque tampoco Kerry desea que se produzca una defección. Es cierto que en el programa del PSOE entraba retirar las tropas incluso antes de que se produjera el atentado, pero ahí está el quid de la cuestión: el atentado cambia completamente el contexto. Lo que en un caso hubiera sido el cumplimiento de una promesa electoral, en el nuevo contexto aparece como una claudicación ante el terror; prudentemente, si mirara más lejos, el presidente in pectore debió advertir a los terroristas que retiraría las tropas... de no mediar atentado alguno. En fin, pase que Zapatero no quiera saber a quién le debe los votos, pero que ignore el enunciado del problema en asuntos de geopolítica y en marrullerías de terrorismo indica falta de prudencia en su actuar. Al fragor de la crisis, el hombre de los ojos del Cristo de Martineto puede encontrar cincuenta mil excusas y triquiñuelas para salvar el tipo sin desdecirse frente a los votantes; apunto la siguiente solución y no cobro derechos de autor: organizar unas elecciones (previa distribución durante varios meses de camiones cargados de comida, entretenimientos varios y ropa) entre la población de la región protegida por las tropas españolas para saber si debemos quedarnos o irnos. El plebiscito a nuestra presencia será avalado por el correspondiente organismo internacional de observación, of course . Si el bisoño capitán Zapatero ya empieza su singladura engañándose a sí mismo, al afirmar que los atentados del 11-M no tuvieron ningún efecto sobre su elección, qué más da que mienta de buena fe tratándose del bien de España. Yo, al menos, miraré para otra parte.