Bombas y votos

OPINIÓN

LA BBC me preguntó el jueves por la mañana si el atentado de ese día era obra de ETA o de algún grupo islámico. Les dije que no sabía, pero les dije también que lo ocurrido no respondía a los parámetros mentales de un español: ni siquiera a los parámetros mentales de un terrorista español. La Voz publicó el viernes un gráfico muy expresivo en el que jerarquizaba los actos más sangrientos del terrorismo internacional. El de Madrid ocupa el sexto lugar en número de muertos. Ninguno de los cinco que le preceden tiene autores occidentales y tampoco el séptimo. También añadí que, pese a todo, podía tratarse de un intento desesperado de ETA por hacerse visible, pero que aun en ese caso les hubiera bastado con un tren, con una mochila incluso. Y desde luego, hubieran apuntado a otra zona de Madrid, en el supuesto de que buscaran por vez primera una masacre indiscriminada. Un atentado de ETA en Chamartín es más verosímil que un atentado en Atocha e infinitamente más probable que uno en el Pozo del Tío Raimundo. Escribo el viernes. Quizá cuando usted lea esto ya todo se haya aclarado. Para mí lo está hoy: ningún terrorista tiene capacidad de volar con ninguna bomba el criterio de mi voto.