El duelo, los sueños

OPINIÓN

12 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LES CONTABA ayer que, como ustedes, me sentía roto y, a pesar de ellos, los terroristas, con los sueños intactos. No es fácil renunciar a los sueños. No hay muerte, muertes, opresión, descalificaciones e insultos que puedan dar al traste con ellos. Por eso ahora, igual que antes tantas veces, me siento capaz de ser, de nuevo, pancartero . Por más que esta vez la pancarta la hagan tambien quienes me han descalificado por decir no a la guerra o nunca máis . Cuando con ello decía también no al terrorismo, no a la opresión, no a la expoliación de los derechos humanos. Pero mi pancarta también dice que no acepto que el poder, o su deseo, o su ansia, me engañen, me usen. El 11 de marzo nos ha llenado de duelo, y con la misma firmeza que rechazamos la violencia y el terrorismo, podemos exigir a quienes les otorguemos con nuestro voto la gestión de nuestra soberanía, de nuestra sociedad, de nuestro futuro, que ejerzan el poder con la misma lealtad con la que los ciudadanos asumimos sus aciertos y errores. Los ciudadanos leales exigimos gobernantes leales. Como ellos, igual que ellos, acertaremos a veces y nos equivocaremos otras, pero en el acierto o en el error tenemos el derecho de ser considerados ciudadanos iguales de un país libre. Somos sobrevivientes, afortunados, frente a tantos que han dejado su vida ante la sinrazón de la violencia. Y a esos que han muerto, a tantos como murieron, y a quienes han visto en sus proximidades desgarradas sus vidas, les debemos que se mantengan intactos los sueños: Tolerancia, no violencia. Democracia, libertad, no terrorismo. Solidaridad, no opresión, no desigualdad. Llevamos excesivos años sufriendo a los violentos y la violencia destruye a las sociedades y somete a los ciudadanos, por eso ahora en el duelo y en el dolor por las victimas debemos reconstruir tanto daño y vernos de nuevo ciudadanos de una sociedad plural, solidaria, libre y en paz. El domingo es el día para comenzar. Aceptándonos, sin descalificaciones, con nuestras diferencias. Con la verdad y la libertad, leal, de nuestra opción.