La paradoja iraquí

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA PARADOJA es sangrante: Al Qaida no contaba con las simpatías de Sadam Huseín ni tenía presencia en Irak. Así era cuando el presidente Bush y compañía afirmaban lo contrario para apuntalar la necesidad de la guerra. Ahora, cuando los llamados terroristas suicidas encadenan jornadas de masacre, empieza a abrirse paso la tesis (en boca de portavoces aliados) de que los rebeldes iraquíes han requerido los servicios de Bin Laden para incrementar su estrategia de terror contra los ocupantes. De modo que, siguiendo cabalmente el argumento, la guerra habría servido para introducir a Al Qaida en Irak, donde ahora se cree que está detrás de los últimos grandes atentados terroristas. Sicarios de Bin Laden, curtidos en Afganistán, Bosnia o Chechenia, estarían así extendiendo su particular guerra mundial contra Estados Unidos. Vivir para ver. Y para escuchar que donde se dijo digo se dice Diego. Todos los expertos sabían que Sadam Huseín nunca tuvo muchas contemplaciones con los líderes islamistas de su territorio; por el contrario, siempre los mantuvo a raya y lejos del ámbito de decisión política. Pero sus seguidores han entendido la conveniencia de proceder a le renversement des alliances , es decir, a una inversión de las alianzas. Y probablemente ya lo han hecho, también por lo que respecta a Al Qaida. El resultado es de tal complejidad que Bush ya no ve la salida del túnel. De algún modo, cuando decretó el fin de la contienda delante de una pancarta en la que se leía «Misión cumplida», en vez de clausurar la guerra, estaba inaugurándola. Se habían derrumbado los frentes iraquíes, pero surgía la resistencia, el terrorismo o como quieran llamarle, eso que hace que ni un ocupante ni un colaborador puedan sentirse seguros. Y mientras tanto las elecciones se acercan (también en España, por cierto). Y Bush ve cómo se recorta el gran apoyo popular que tuvo. Porque ese apoyo era para luchar contra el terrorismo internacional, no para complicar más el mapamundi. Ahora tiene prisa por salir del agujero, pero éste paradójicamente se agranda. La Historia está llena de ejemplos similares, pero su equipo se saltó esas lecciones. Ahora se paga.