LA NUEVA YORK de los años cincuenta está edificada sobre miles de toneladas de escombros ingleses. Fue la solución a dos problemas de la Segunda Guerra Mundial: ¿qué hacer con la enorme cantidad de escombros causados por los bombardeos en Londres? y ¿cómo podían lastrarse a su vuelta los barcos americanos que abastecían Inglaterra de productos básicos? En Galicia, a principios del siglo XXI, tenemos un problema con los escombros. Estos residuos de construcción y demolición (RCD) son, en su mayor parte, una mezcla de piedras, áridos, cerámicos y hormigón, con una cantidad menor de madera, metales y plásticos. El crecimiento de la construcción en los últimos años ha disparado la producción de escombros hasta situarse en tasas cercanas a un kilo por habitante y día. A este ritmo pronto se alcanzará en Galicia la cifra de un millón de toneladas por año. La Consellería de Medio Ambiente había iniciado, en colaboración con los concellos, un programa de construcción de vertederos comarcales para RCD. Su objetivo era aportar una solución sencilla y rápida a un problema creciente. Sin embargo, el empeño por mejorar la gestión ambiental nos obliga a revisar permanentemente nuestras políticas ambientales. Así, el nuevo escenario de desarrollo sostenible nos demanda un mayor esfuerzo en reutilización y reciclado de los residuos de construcción y demolición. El decreto 352/2002 define, en esta línea, la participación de los distintos agentes sociales en la gestión de los escombros. Las investigaciones más recientes también nos demuestran que es técnica y económicamente viable recuperar y reciclar gran parte de los escombros de obra. Pero es necesario que las demoliciones se hagan con más cuidado, llegando hasta la deconstrucción, una práctica que consiste en desmontar una construcción. Los materiales recuperados pueden volver a usarse en rellenos o para fabricar hormigones, como acaban de demostrar investigadores de la Universidad de A Coruña. Además, el árido reciclado es un bien sustitutivo perfecto respecto a los áridos naturales, ya que evita la extracción de estos últimos. No obstante, aún si reciclásemos todos los escombros no llegaríamos a sustituir más que el diez por ciento de los áridos naturales utilizados en la construcción. Por lo expuesto, es necesario reorientar el actual programa de RCD centrado en la construcción de vertederos, para dar un paso más y apostar claramente por una gestión basada en la reutilización y el reciclaje de los residuos de construcción y demolición. Va a definirse una red de plantas capaz de atender las necesidades de gestión de residuos de construcción. Pero si se recuperan y reciclan los escombros es necesario que se utilicen materiales de construcción reciclados en las obras. La Dirección Xeral de Calidade Ambiental está preparando procedimientos técnicos que permitirán disponer en Galicia de materiales de construcción reciclados. Este nuevo escenario requiere un consenso basado en la propuesta de pacto por el medio ambiente que, en fechas recientes, ha planteado el conselleiro a la sociedad gallega. Nuestro reto consiste en configurar un sistema gallego de gestión sostenible de residuos de construcción y demolición. Todos debemos asumir que los escombros son un residuo pero también un recurso, que en las obras pueden usarse materiales reciclados, que en las demoliciones deben separarse los residuos, que deben llevarse todos a gestor autorizado, que debe promocionarse la fabricación de materiales de construcción reciclados, y que la administración y los promotores privados debemos procurar el uso preferente de estos materiales. Así, desde la Consellería de Medio Ambiente invitamos a las universidades, a los promotores y constructores, a los gestores de residuos, a los proveedores de materiales de construcción, a las administraciones locales y, en definitiva, a toda la sociedad, a comprometerse y participar, con un esfuerzo colectivo, en el reto de situar a Galicia en la vanguardia internacional de la gestión sostenible de residuos de construcción.