12 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS TRABAJADORES desamparados del Sergas se han echado a la calle para denunciar su insostenible situación mientras indagan dónde se esconden aquéllos que, se supone, tienen que defender sus intereses. Han leído las narraciones y han visto los reportajes que describen a esas personas que, aun arriesgando su trabajo y, por lo tanto, el pan para sus familias, no temían salir de las minas, de las fábricas y de las oficinas para denunciar los abusos a los que estaban siendo sometidos. Hombres y mujeres que, en muchas ocasiones, con más voluntad y coraje que con formación se sentaban frente a sus patronos para arrancarles mejoras en las condiciones laborales. Hombres y mujeres que formaron la vanguardia de uno de los grupos de presión más importantes de su época: los sindicatos. Saben que su época de esplendor fue la de los años de la reconversión industrial y minera que dejó en la calle a miles de obreros sin posibilidad de supervivencia. Se mantuvieron en la cresta de la ola con la llegada de la democracia para colaborar en la redacción de una normativa laboral justa y equitativa. Aguantaron con dignidad los embates económicos e incluso la inexperiencia política para ir desapareciendo del frente de lucha, parapetándose en el nuevo bienestar que las ayudas estatales les proporcionaban. En pleno siglo XXI, se les ha dado por desaparecidos tras la nebulosa de las subvenciones estatales. Han dejado huérfanos y desamparados a los trabajadores de cuya nómina se detrae el dinero que sirve para financiarles, permitiendo que se cometan tropelías como nunca antes habían tenido lugar en este país. Por ello, se busca a sindicalistas de verdad que denuncien prácticas de dudosa legalidad y totalmente inmorales, como la contratación por obra para desempeñar trabajos necesarios todo el año o la cancelación de los mismos durante fines de semana, festivos y vacaciones, que ya no son patrimonio exclusivo de la empresa privada sino que se han extendido a la pública. Se buscan sindicalistas dispuestos a luchar por los derechos de los trabajadores. Si alguien los encuentra, que no les deje escapar, la sociedad se lo agradecerá.