DESDE HACE algún tiempo nos invade un nuevo latiguillo en las conversaciones. Olvidado aquel nefasto uso del «para nada» como forma de negación absoluta ante cualquier pregunta (¿vas a ir al cine?, «para nada»), es ahora un extraño «lo que es» la expresión que se ha colado en nuestro lenguaje y se utiliza profusamente con funcionalidad para mí desconocida. Veamos algunos ejemplos tomados de la cruda realidad de los medios audiovisuales y escritos: «Proporciona luminosidad a lo que es la piel del rostro», «muy importante para lo que es la vida de una persona», «forma parte de las colecciones de lo que es la Biblioteca Nacional», «se equivocó en lo que son los cálculos»¿ Es difícil saber las razones del éxito de tan estúpida expresión, no se sabe si perifrástica, reforzatoria de lo que se quiere decir o vaya usted a saber. Si me lo perdonan -hay que ser modernos- les deseo toda la paz y prosperidad imaginable para lo que es el nuevo año 2004.