CARLOS G. REIGOSA
07 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LETIZIA Ortiz, elegida por el príncipe Felipe para ser su esposa y la futura reina de España, se ha convertido estos días en el objetivo preferente de los medios de comunicación en su explicable y legítimo afán de informarnos. Es lo propio y lo que corresponde que ocurra en un caso como éste. Pero no todos esos medios han acertado en el desarrollo de su labor. Algunos se han olvidado de que se dirigían a ciudadanos formados y que no era necesario ni conveniente internarse en una campaña de imagen con sobrestimaciones u ocultaciones. La abrumadora información sobre la carrera profesional de Letizia Ortiz no era indispensable. No se le hacía ningún favor convirtiéndola en una de las mejores y más brillantes periodistas del país (al fin y al cabo sólo tiene 31 años). Creo que hubiera estado mejor decir que presentaba con gran acierto un telediario y que tenía un contrato hasta julio de 2004 (temporal, por lo tanto), por el que cobraba 3.000 euros al mes. Esto la hubiera inscrito de un modo más directo entre los jóvenes de su edad que comparten incertidumbres laborales. Porque no es la novia del Príncipe de Asturias por su más o menos exitosa condición periodística, sino por amor. Nada menos.