hablar.bien@lavoz.es SON VARIAS las versiones sobre el origen de la zeta con que escribe su nombre la futura esposa del Príncipe de Asturias, Letizia Ortiz. La que se da como más ajustada a la realidad es la del error del funcionario que la inscribió en el Registro Civil. El caso ha despertado una discreta curiosidad en los medios de comunicación y la crítica de un veterano columnista de la prensa de Madrid: «Por más que repaso su corta y brillante biografía -escribe- no puedo ponerle más reparo que el capricho de escribir Letizia con una zeta entre las dos íes de su nombre y no con una ce, como corresponde a la ortografía de nuestro idioma. Visto con ojos de fin de siglo, la contemplación del árbol genealógico de la Casa Real Española resultará chocante con faltas ortográficas». El empleo de un antropónimo en una lengua distinta de la de quien lo lleva o de la de su país no constituye una falta de ortografía. En todo caso, un exotismo. Leticia es un nombre de origen latino, laetitia ('alegría, gozo, felicidad', 'encanto'). Laetitia era una diosa romana de la felicidad y la abundancia de las cosechas. Roberto Faure atribuye su moderno empleo a la madre de Napoleón, Maria Letizia Ramolino Bonaparte, de la pequeña burguesía corso-italiana. Este nombre se escribe con zeta tanto en corso como en italiano, mientras que en español es Leticia; en francés, Laetitia; en portugués y catalán, Letícia; en inglés, Lettice; y en gallego, Ledicia, con la variante Leticia. Sea cual sea el origen del cambio de letras, el nombre de la hoy omnipresente periodista asturiana no es rechazable, pues es el que ella desea tener y el que ha mantenido desde que es dueña de sus actos. Tampoco se ve que encaje en las limitaciones que al respecto establece la ley reguladora del Registro Civil, que únicamente prohíbe «los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona, así como los diminutivos o variantes familiares y coloquiales que no hayan alcanzado sustantividad, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan en su conjunto a error en cuanto al sexo».