EL BORRADOR de Constitución europea alude a la «herencia religiosa» del viejo continente, sin más adjetivaciones. Sin embargo, la pretensión de una cita expresa al cristianismo ha desatado la polémica, pues la Europa de los Veinticinco es plural en su credo. La Iglesia Católica admite ahora que se haga referencia también a otras herencias como la musulmana. La situación recuerda mucho a la producida con ocasión del debate del artículo 16.3 de nuestra Constitución de 1978, que en principio consagraba simplemente que ninguna confesión tendría carácter estatal, añadiéndosele luego el mantenimiento de relaciones de cooperación «con la Iglesia Católica y las demás confesiones». Y surgió la polémica. Solana dijo que esa expresión constituía una «confesionalidad solapada» y Gregorio Peces-Barba abandonó la ponencia constitucional, mientras Alzaga y Fraga Iribarne defendían la inclusión. ¿Por qué repetiremos en Europa inútil y morosamente la historia?