Vigo, una llave de futuro

| ANDRÉS PRECEDO LEDO |

OPINIÓN

QUE VIGO y su hinterland , ahora área metropolitana, o región urbana, según donde se pongan los límites del complejo sistema urbano local de la Galicia meridional, constituye un territorio clave en el futuro desarrollo de Galicia, nadie lo duda. No es más que una evidencia. Que Vigo -después de avatares y tempestades- ha logrado recuperar su protagonismo económico es otra evidencia irrefutable. Su tejido empresarial, sus centros tecnológicos y de investigación aplicada al sistema productivo local ( clusters del automóvil, del granito, del textil; el nuevo parque tecnológico y los centros de investigación pesquera y de la construcción naval, son datos elocuentes); su liderazgo mundial en tecnología, producción y comercialización de la pesca -la World Fishing fue un importante escaparate de todo ello-; sus empresarios y sus empresas constituyen el exponente de un verdadero polo del conocimiento. Vigo es ya una ciudad del conocimiento y sin embargo, a pesar de todos los avances, la gobernanza de la ciudad sigue en precario. Mientras tanto, el PSOE ha fortalecido o consolidado equipos de gestión urbana eficaces en Santiago y más recientemente en Lugo, que han logrado concitar mayorías estables. Por eso, si en Vigo se lograse un equipo de gobierno fuerte y estable, y si ese logro lo alcanzara el PSOE, no cabe duda de que la alternativa socialista saldría reforzada, ya no para el gobierno de la mayoría de las ciudades, sino para el gobierno de Galicia. Las empresas y los empresarios de Vigo desean, anhelan, precisan, tener un interlocutor válido de acuerdo con sus aspiraciones, y probablemente lo mismo apoyarían a un alcalde popular que a otro socialista con tal de que reunieran determinadas condiciones, y entre ellas el perfil personal y profesional del alcalde -su misma trayectoria en relación con los grupos empresariales- sería un tema de no poca importancia. Lo que no quieren -me parece a mí- los empresarios de Vigo, ni los ferrolanos, ni los ourensanos, ni los lucenses, ni los demás, es un gobierno instalado en la inestabilidad, aunque en ciertas coyunturas sea ese el único camino, pero como camino, no como final de trayecto. Hemos de reconocer que una alianza entre el BNG y el PSOE tiene pocos apoyos firmes de base. Son diferentes modelos de sociedad, de economía, de Estado. Son demasiado diferentes para que pueda haber otro factor de unión que el infortunio. La misma lógica nos dice que hay más elementos de unión entre socialistas y populares que entre cualquiera de los dos y los nacionalistas. Por eso, sobre bases tan poco firmes no se puede sustentar la construcción de un futuro para Galicia. Lo intente quien lo intente. De ahí que si en Vigo el PSOE lograse consolidar, reforzar, un gobierno fuerte de la ciudadanía viguesa, tendría en sus manos una pieza clave de la alternativa regional, porque un socialismo fuerte en cuatro de las siete ciudades -y en las otras todo es posible- es demasiada fuerza como para que no logre inclinar la balanza. Por eso también los populares tienen que plantearse muy en serio -y probablemente con candidatos no improvisados- su asalto al poder urbano si quieren impedir la alternancia. En Vigo se juega mucho más que un pacto coyuntural, en Vigo se juega -una vez más- el futuro político y económico de Galicia. Vigo hoy es -una vez más- la llave del futuro regional. Con el apoyo de A Coruña, naturalmente.