CARLOS G. REIGOSA | O |
17 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HACE hoy 48 años que murió José Ortega y Gasset, el filósofo que, según me dijo en una ocasión Gonzalo Torrente Ballester, nos enseñó a pensar a los españoles. Murió el 18 de octubre de 1955 en Madrid, la ciudad en la que había nacido 72 años antes. Y viene a cuento recordarlo (y recordar su obra magnífica) en estos momentos en los que ese pueblo para el que pensó parece deslizarse, embobado, aborregado y feliz, por el tobogán de la telebasura y otros vicios nacionales. Recordar aquel Ortega que cofundó el diario El Sol (1917) y la Revista de Occidente (1923) y que abandonó España, enfermo, el 30 de agosto de 1936. Recordar su regresó a Madrid en 1945 para sobrellevar la «longa noite de pedra» de un modo que algunos tildaron de ambiguo, pero que no lo fue (basta ver el intenso acoso anulador al que lo sometieron el franquismo y la Iglesia de la época, y que en cierto modo tuvo éxito). Recordar su rechazo de las banderías contendientes y su apuesta por una España sin divisiones fratricidas. Y recordar su muerte, devorado por la depresión y el cáncer de estómago. Fue nuestro gran maestro del siglo XX, y su ideario humanista está vigente..., aunque las Universidades y los adictos a la telebasura no parezcan haberse enterado.