Destrucción + IVA

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

13 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CONFIESO que me ha tenido preocupado todo este tiempo la contumacia inaudita (de un presidente y dos primeros ministros) acerca de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, cuando los hechos experimentales ponían de manifiesto que no aparecían por ninguna parte, a pesar de usar los perros rastreadores más sofisticados. La justificación de la guerra, que debería ser el último recurso, se ha basado en las famosas armas de destrucción masiva, además de conseguir el derrocamiento del tirano Sadam Husein y llevar libertad y democracia al país, como se está viendo en los últimos telediarios. Gracias a informes confidenciales facilitados por la TIA, central de inteligencia equivalente a la CIA, pero mucho más seria, he conseguido desvelar el misterio de las famosas armas de destrucción masiva. En realidad, era un jeroglífico tonto. Querían decir que iban a arrasar el país (destrucción) y aún encima le iban a cobrar el IVA, en forma de petróleo extraído de sus pozos. Y en eso estamos.