SON NIÑOS que tienen pocas semanas de vida. Nadie los conocía tan jóvenes. Pero ahora, las nuevas técnicas permiten que las ecografías puedan reproducir imágenes en tres dimensiones, con todo el volumen. Por lo tanto, esas criaturas ya no son una mancha que se mueve en la pantalla o en un negativo fotográfico. La televisión ya nos ha mostrado reacciones de un chaval antes de nacer. Ha sido un alarde de la técnica que se impondrá en poco tiempo. Y cada vez tendrá más calidad. Acabaremos viendo las ecografías en color. Los padres disfrutarán incluso con todo el historial prenatal en DVD. Nos han asegurado, y mostrado, que con muy poco tiempo de vida los nuevos seres humanos responden a ciertos estímulos; muestran satisfacción, manifiestan alegría, se ríen aunque no sabemos de qué, parpadean aunque están en un medio supuestamente oscuro. Supongo que se podrá saber cómo reaccionan ante la música. Se podrá observar si tienen alguna deformación subsanable con esa cirugía prenatal cada vez más temprana. En definitiva, la nueva tecnología muestra que estamos ante un ser humano, con forma humana, con reacciones humanas; ya es un miembro más de la familia al que hay que prepararle un lugar aceptable. Se puede esperar incluso que, dentro de poco tiempo, el álbum fotográfico familiar incluirá imágenes muy definidas y tiernas del nuevo hijo: Carlitos cuando tenía tres semanas de vida dentro de mamá; Carlitos cuando tenían dos meses de vida; Carlitos oyendo música dentro de mamá; aquí Carlitos estaba pidiendo salir. Y así hasta que salió. Un álbum cada vez más voluminoso. Todo ello nos lleva a la conclusión de que el nuevo sistema de ecografía será revolucionario, va a romper viejos esquemas. De entrada romperá la frontera entre el antes y el después del parto. Es más, puede romper incluso con la forma de contar la edad: tendremos que añadir varios meses más a la cuenta, será desde el primer momento en que se le vio la cara, se le vieron las primeras reacciones. Y ya puestos a adelantar acontecimientos, se le podría inscribir en el registro civil desde ese mismo instante, incluso con fotografía, sin necesidad de esperar al parto. Ya desde ese momento tendría toda la protección social necesaria como persona; sus padres podrían ir solicitando un puesto en la guardería, las ayudas oficiales, las subvenciones pertinentes. Ya es un ser con todos los derechos humanos que amparan a cualquier persona. Hay avances tecnológicos que dan muchas alegrías y creo que este es uno de ellos. Las madres dirán.