El obstáculo

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

EL REINO DE LA LLUVIA

09 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA CELEBRACIÓN del Consello Nacional del BNG, en el que Xosé Manuel Beiras oficializó su renuncia a ser candidato a la Xunta de Galicia deja a la formación nacionalista inmersa en una serie de incógnitas que sólo el paso del tiempo irá despejando. Quién va a ser el sucesor; qué papel le aguarda a Beiras y por dónde va a discurrir el futuro nacionalismo de este país. No es necesario, a estas alturas, insistir en lo que Beiras ha significado para el BNG, en las últimas décadas. No es necesario recordar que lo ha llevado desde el cuarto trastero a alternativa de gobierno. Ni tampoco traer a la memoria el carisma, la personalidad, la honestidad y el tirón electoral del líder que ha optado por el relevo. Aún con el rechazo que en algunos sectores despertaba, su sola presencia en el cartel electoral era ya de por sí, toda una garantía. Con la retirada del líder, el BNG ha entrado en una nueva fase. De incertidumbre. De duda y hasta de vacilación. Porque sea quien sea el sucesor siempre permanecerá viva la sombra de un hombre que supo hacerse un hueco en el nacionalismo español y que lideró, con más luces que sombras, el gallego. El Bloque dispone ahora de varias semanas para diseñar su futuro. Para optar por el relevo generacional en el que, por cierto, no cabe el perfil de alguno de los postulados. Para diseñar cuál va a ser el proyecto de futuro del nacionalismo gallego. Pero está todo demasiado sombrío. Porque unos y otros, todos cuantos tienen capacidad de decisión, quienes militan, quienes los votan y quienes no lo hacen, son conscientes de que la retirada de Xosé Manuel Beiras es un importante obstáculo, difícil de superar. De momento sólo dos cosas están claras. Que el BNG y el nacionalismo inician un nuevo ciclo. Y que existen serias dudas de que vaya a ser más exitoso que el que ahora se cierra.