La foto

| JORGE DEL CORRAL |

OPINIÓN

LA DEMOSCOPIA nacional ya se ha lanzado a ofrecer pronósticos sobre el resultado de la carrera electoral hacia la presidencia del Gobierno de España que desde el pasado martes disputan José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, después de que el senado popular refrendase la propuesta aznarí sobre el político gallego. Esas encuestas, aún prematuras y calientes por el baño mediático del candidato centrista, vaticinan la victoria del popular sobre el socialista, hasta el punto de que incluso hay votantes del PSOE que aprueban a Rajoy. Si por ésta u otras causas Rajoy fuese elegido presidente tras los comicios de marzo se produciría una coincidencia iné-dita en nuestra actual etapa democrática: que el candidato entrante sea del mismo partido que el saliente (Leopoldo Calvo Sotelo sucedió a Suárez en la misma Legislatura). Y a este hecho, que se sumaría a otro histórico e inédito en nuestro país como ha sido la renuncia política, por voluntad propia y convencimiento profundo, de un líder con posibilidades de ganar por tercera vez consecutiva unas elecciones generales, se añadiría un tercero también nuevo en nuestra transición por el talante de sus protagonistas: que se pueda inmortalizar la fotografía en La Moncloa del jefe del Gobierno entrante y del saliente dándose la mano y pasándose la llave de los secretos de Estado y del armario de los puros. Supongo que los servicios de protocolo estarán trabajando ya sobre este acto, sin duda el más mediático de cuantos se puedan celebrar en marzo de 2004, y que los fotógrafos y cámaras de televisión pedirán primera fila para inmortalizar una escena que intuyo que José María Aznar, tan dado a las sorpresas, tiene dibujada con detalle en su cuaderno azul y que saborea con fruición. Esta eventualidad, digo, permitiría también que en los despachos de Moncloa no quedasen algo más que trampas saduceas, telarañas y odios, como ha venido ocurriendo hasta ahora a decir de sus cuatro inquilinos. El día en el que la sucesión de los jefes de gobierno de partidos contrarios se haga como creo que puede ser entre militantes de una misma formación es cuando habremos alcanzado el grado de madurez democrática y cívica que requieren los tiempos y reclaman los ciudadanos.