García Lorca

OPINIÓN

NO soy muy partidario de que se ande revolviendo entre los muertos, pero en este caso el historiador y biógrafo Ian Gibson tiene razón: Federico García Lorca, «el español más amado en el mundo», pertenece a la humanidad, no a su familia, Es un emblema universal. Encarna el martirio de un hombre de 38 años absurda y brutalmente sacrificado por ser poeta, republicano y homosexual. La familia se ha negado siempre a permitir las excavaciones en el lugar en el que se le supone enterrado, impidiendo así deshacer las dudas o incertidumbres que perviven. Pero ahora son los familiares del maestro y de un banderillero asesinados con el poeta los que se han movilizado. Ellos sí quieren saber toda la verdad que sea posible. Y por esta vía acabará llegando, si nada lo impide, la información definitiva, la que falta, sobre la muerte del gran creador en la madrugada del 19 de agosto de 1936. Cuando abran la fosa e identifiquen su cadáver habrá terminado la siniestra noche en que un comandante falangista lo mandó matar, después de que fuese detenido en la casa de Luis Rosales. Siempre se ha dicho que un maestro cojo y dos toreros anarquistas murieron con él. Ahora se sabrá. Y se abatirá un silencio que duró 67 años.