Maldición

| PABLO MOSQUERA |

OPINIÓN

MUERTE en las carreteras. ¿Puede hacerse algo más por evitarlas? Las cifras son espeluznantes. El gasto, sanitario y social, ingente. La tendencia, imparable, como si de una maldición bíblica se tratara. Ya sabemos, estadísticamente, de aquí a final de año, cuántos españoles se dejarán la piel en la red viaria. No basta con vigilar el cumplimiento de las normas del código de circulación. No basta con vigilar la cantidad de alcohol en los organismos de los conductores. No nos hagamos trampas en las causas del máximo riesgo para la vida y la salud de las personas con vehículo. Alguien debería comprobar la relación vehículos-carreteras-capacidad de los conductores, en la etiología del accidente. Nuestras carreteras son mejores. Es decir, permiten ir más deprisa. Nuestros conductores son cada vez más viejos, tienen menos capacidad para reaccionar en un cruce o en una curva. Los jóvenes desconocen lo que significa conducir en situaciones adversas, es decir, cuando el coche se va de las ruedas de atrás por el agua o por cualquier sustancia deslizante en el pavimento de una curva. Recuerdo que en Barcelona, en las proximidades del circuito de fórmula uno, donde tiene su escuela de pilotos Cañellas, que fue campeón de rallies, nos demostraba a los que afirmábamos tener suficiencia para conducir nuestro coche que éramos incapaces de controlar el vehículo en frenada urgente, en deslizamiento, en la aparición súbita de un obstáculo parado o en movimiento contrario al nuestro. Nadie nos había enseñado. Nadie nos había explicado lo que nos podíamos traer entre las manos. ¿Quién garantiza el mantenimiento de la red viaria? Grasa en el pavimento, arena en una curva, piedras, salida de vehículos a una recta que invita a correr, mala visibilidad en un cruce aunque tenga señal de stop, camiones y más camiones que no señalan lo que hay delante de ellos... Y lo más peligroso para una familia: la edad en la que los hijos quieren ser motoristas y ponen su máquina a tope. Tengo un amigo médico traumatólogo, que logró disuadir a sus hijos de las motos llevándolos con él a las guardias de la urgencia en un Hospital, para que vieran las consecuencias de los accidentes de moto. ¿Hasta cuando la sangría? ¿ No sucede lo mismo que con el tabaco? Que alguien con autoridad científica ponga manos a la obra de la prevención integral del problema.