ESTO del llamado buen tiempo tiene su aquel. Tendemos a identificarlo con el sol y el calor aunque sea abrasador. Quizá nos rendimos sumisos al estereotipo de lo español, tan costumbrista y que nos viene subconscientemente al paso de luminosidades y hierros de estepa castellana. Pero los gallegos, más húmedos y europeos, andamos siempre cabreados con el tiempo, que por exceso o por defecto nunca cuadra a nuestro ideal. Y no llevamos nada bien que se llame buen tiempo a estos calores. Extremadura y Portugal ven calcinadas miles de hectáreas, se evacuan pueblos enteros y sienten asfixia ancianos y enfermos. Ya han muerto veinte personas en esta solanera que va de Cataluña a Andalucía. Pero la televisión, machacona, continúa concluyendo sus informaciones meteorológicas con la desconcertante y preocupante coletilla de que «en las próximas horas continuará el buen tiempo». Ojalá se equivoquen.