E. GONDREDO
05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL GALLEGO, esa lengua que tanto contribuyó a que amásemos Domingo García-Sabell, tiene palabras únicas. Intraducibles. Verdaderos tesoros. Una de ellas es senlleiro. Mucho más que principal, eminente, saínte o sobranceiro. Pocas personas se hacen acreedoras de ella. El humanista que se ha ido la mereció. Es su herencia para los gallegos de corazón.