Nuestros soldados

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

NUNCA mejor dicho, porque los soldados que partieron hacia Irak son de aquí en su mayoría. Van a representar a España con una misión de paz, en un tiempo de posguerra, en un territorio inestable, controlado por la comunidad internacional. Es importante para ellos saber que los que nos quedamos aquí, disfrutando del verano, playas y fiestas, somos conscientes de que nuestros soldados son profesionales y saben a lo que van y los riesgos que asumen. Ulrich Beck y Anthony Giddens no se cansan de repetir que vivimos en la sociedad del riesgo y que todos asumimos continuamente posibilidades de daños individuales o de grupo; los soldados, pero no sólo ellos, también asumen riesgos, como los policías, los pescadores que salen a la mar o el albañil que se sube al andamio. Nuestros soldados marcharon contentos porque son conscientes de que van a intentar llevar una esperanza de paz, de protección, de seguridad, a una población que acaba de sufrir una guerra y todavía vive sus secuelas, sus incertidumbres y sus carencias. La misión no es nueva, ya tienen experiencia, han trabajado por la paz recientemente en Bosnia, en Kosovo y en Afganistán. Algunos de sus compañeros pagaron con sus vidas, es cierto, pero todos ellos fueron voluntarios y regresaban con la satisfacción del deber cumplido y de haber ayudado a paliar el sufrimiento humano allá, en lejanas tierras, donde fue necesario. Por eso es conveniente recordar que nuestros soldados, junto con otros de origen hispanoamericano, que forman la Brigada Multinacional Plus Ultra, van a ser encuadrados en una División Internacional con mando polaco y en una organización superior también internacional. No van solos, pero el territorio, de la provincia de Al Qaisiyah, quedará bajo su responsabilidad en toda su amplitud. El reto para los españoles que van a relevar allí a los norteamericanos, consiste en explotar su capacidad de entendimiento con una población Chií en su mayoría, aunque se mantenga la posibilidad de que grupos guerrilleros puedan atacarles y ellos tengan que defenderse, para lo que están preparados, dotados e instruidos.