A SILVIO Beslusconi le crecen los enanos. Después de haber entrado en la presidencia europea como un elefante en una cacharrería, se le enzarzaron en una interminable pelea sus dos socios de coalición, Umberto Bossi, de la Liga Norte, y Gianfranco Fini, de Alianza Nacional, que no parecen deseosos de un gran entendimiento entre sí. Todo esto después de que el pasado viernes dimitiese el viceministro de Turismo, el lingüísta Stefano Stefani, por haber descalificado a los alemanes en un artículo en el que intentaba defender a Berlusconi de un ataque del eurodiputado germano Martín Schulz. (La dimisión de Stefani no ha estado exenta de patetismo. Recuérdense sus palabras: «Es curioso que se vea señalado y culpabilizado el único que ha alzado la voz para lavar un ultraje hecho en el Parlamento europeo a nuestro país». Olvidó que él era el responsable de Turismo y que de Alemania llegan cada año a Italia el 40 por ciento de los turistas que recibe el país). En esta situación, Berlusconi, con los 176 diputados de su Forza Italia para poner orden, se ha convertido en el gran mediador o componedor de la coalición que encabeza y que atraviesa otra de sus periódicas crisis. El problema de fondo es que ni la Liga Norte ni la Alianza Nacional coinciden en lo sustancial: modelo de Estado, descentralización, reformas sociales, etc. Pero el gran líder mediático los necesita a ambos, precisamente para no ceder a los deseos de ninguno de ellos. La presencia en su Gobierno de Gianfranco Fini como vicepresidente es la mejor garantía de que seguirán paralizadas las reformas descentralizadoras que pide la Liga Norte y que en buena medida estaban en el acuerdo de coalición. A la vez, la fuerza de Bossi, aunque venida a menos (30 diputados frente a los 99 de Alianza Nacional) es un fuerte contrapeso a los deseos de mayor cohesión nacional (de recuperación imperial) de los aliancistas. Con esta labor mediadora y apaciguadora, convenientemente ensalzada por sus medios de comunicación, Berlusconi consigue su objetivo de gobernar sin otro proyecto que el de mantenerse en el poder.