Maragall no se ha ido

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

10 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

MARAGALL parece que ha iniciado su peculiar campaña para las próximas elecciones catalanas con un artículo, en su estilo sectario, criticando a Madrid a la federación socialista madrileña y al PP. Opina que el escándalo provocado por sus compañeros de partido en la Asamblea de Madrid puede pasarle no sólo factura al PSOE, y como ya se sabe que esto de España no da más de sí, la cosa no importaría demasiado, salvo en que lo pueda repercutir en su sagrada franquicia catalana que él disfruta. Y viene a decir que aunque Madrid no «se regenere políticamente» Cataluña está salvada si le vota en las próximas elecciones. Pero nuestro prohombre socialista a la catalana también se atreve a decir más: la deriva del gobierno popular ha devuelto la bandera republicana a las calles. Resulta pintoresco esto de que los intentos gubernamentales de aplicar la legalidad constitucional tengan por consecuencia un auge del «republicanismo». Pero es que las ideas «republicanas» de Maragall y sus amigos del PNV, Ezquerra, etcétera, no tienen nada que ver con el genuino republicanismo histórico: laicismo, derechos civiles y sociales, igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos de una única nación, justicia social dentro de un régimen capitalista liberal, y en consecuencia: jacobino. Sus ideas son más bien las del nacionalismo disgregador y antiliberal, de carlismo reconvertido. Se permite citar a Tarradellas, un republicano auténtico y por ello, leal a España, para criticar a la FSM. Pero un problema de la Segunda República fue precisamente que buena parte del PSOE, abandonando los planteamientos democráticos y constitucionales, se echó al monte del brazo de los comunistas o del separatismo. Si considera a Aznar como una amenaza, no debe ser por recoger el testigo de un Azaña capaz de gritar en el balcón del palacio de san Jaime: «¡catalanes, viva España!».