Otro Vietnam

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

25 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS QUE PERDIMOS la guerra, aquellos que suplicamos en la calle que no se iniciase, estamos perdiendo también la paz. En realidad la paz la pierden hasta los que promovieron el ataque devastador a Irak. Pero no lo reconocen. Es imposible que admitan sus errores porque sería aceptar que mintieron escandalosamente. La invasión del territorio iraquí lleva camino de convertirse en una tragedia. De larga duración. Oleoductos que saltan por los aires, emboscadas a soldados invasores, manifestaciones masivas, todo tipo de acciones de protesta y serias amenazas. Es sólo parte del rosario de incidentes que se están produciendo en el país, meses después de que oficialmente el trío de las Azores se presentase como vencedor indiscutible del conflicto. Lo que está ocurriendo en Irak era previsible. Lo sabían los iraquíes, Chirac, Schroeder, Putin, el Papa y cuantos se colocaron en la acera de enfrente de los activistas. Lo sabíamos quienes echamos mano de la memoria para recordar lo ocurrido en Vietnam. Un conflicto que se prolongó, con las mismas características que ahora presenta el iraquí, por espacio de casi una década. Es cierto que, bajo la bota de Sadam, los iraquíes vivían un calvario. Pero ahora deben de explicarnos en qué han mejorado. El paraíso que se les ofreció y con el que quisieron tapar bocas y voluntades, es una quimera. Y no sirve que, quien tiene responsabilidad de hacerlo, se niegue a dar explicaciones. Quienes insultaron y provocaron con descalificaciones han de darnos ahora cuenta de sus decisiones. Tienen que responder los que se hicieron la foto y quienes la aplaudieron. Los que mostraron un apoyo sumiso a Bush y los que corearon las bondades del líder carismático. Tienen que decirnos por qué ahora provocaron otro holocausto como el de Vietnam.