La fuga de diputados e Izquierda Unida

| ARTURO MANEIRO |

OPINIÓN

SOSTIENE Llamazares, líder de Izquierda Unida, que la urnas en Madrid le dieron legitimidad para estar en el ejecutivo autónomo. Sostiene Llamazares, e IU, que Esperanza Aguirre y el PP deben respetar el resultado de las urnas y dejarles gobernar en coalición con el PSOE. Sostiene Llamazares que el PP está haciendo todo lo posible por cambiar la decisión mayoritaria de los madrileños. Sostiene Llamazares... Así se podría seguir de forma indefinida. Y todo ello porque dos parlamentarios del PSOE no han acudido a la Asamblea madrileña para respaldar al candidato socialista a la presidencia de aquella Cámara autonómica. Es decir, un problema interno del PSOE, en el que nada parece tener que ver el PP y menos Llamazares. Sin embargo tiene mucho que ver con la formación del Gobierno autónomo de Madrid, donde Izquierda Unida quiere contar con una representación que va mucho más allá de lo que es un riguroso acto de respeto a la decisión mayoritaria del pueblo madrileño. Llamazares quiere que su partido gobierne en Madrid con el PSOE, y quiere imponer sus criterios políticos en base a los resultados electorales que ha obtenido. Llamazares y sus delirios nos dan pie otra vez a hablar de las minorías gobernantes. Analizando los resultados electorales de Madrid se puede constatar, de forma inequívoca, que si algo ha decidido el pueblo y las urnas es que no quiere ver gobernando a Izquierda Unida en la capital de España. Veamos las cifras: PP, 1.429.890 votos; PSOE, 1.225.390; Izquierda Unida, 235.428. Esto da la proporción siguiente: PP, 46,67%; PSOE, 39,99%; Izquierda Unida, 7,68%. Resultado: la política propuesta por Izquierda Unida para resolver los problemas de Madrid ha convencido a muy pocos ciudadanos. Probablemente es muy legítimo que Llamazares quiera apoyar el PSOE para que no gobierne la fuerza mayoritariamente elegida por los madrileños. Pero su presencia e influencia en el ejecutivo madrileño no puede ser fruto de un chantaje, de detentar más poder del que le corresponde: un 7%. La fuga de dos parlamentarios del PSOE ha puesto enfurecida a una Izquierda Unida, siempre dispuesta a gobernar a cualquier precio. Por eso le molesta tanto que otros le hagan competencia con sus propios métodos. ¿O es que acaso no desaparecieron los parlamentarios de Izquierda Unida en el País Vasco a la hora de votar la disolución de los etarras en la Cámara vasca? Como se ve, la no comparecencia de diputados sirve en unos casos para mantenerse en el poder y en otros para no llegar, pero lo que realmente molesta es esta última posibilidad. Por eso está tan cabreado Llamazares. Todos lo entendemos. Llamazares debía sostener abiertamente que está haciendo lo posible por aprovecharse al máximo de lo poco que quieren los madrileños a Izquierda Unida, aceptando así la realidad, en lugar de pretender cambiarla.