El descalabro de la Asamblea de Madrid no sólo debe ser descrito como un caso de felonía política. También representa el estado de indefinición interno del PSOE, una fuerza política que probablemente vea frenado su acceso al poder si no da al electorado una imagen clara de su proyecto.
11 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Confusión del electorado Si las cosas siguen así, el PSOE debería enviar una especie catálogo de uso y funcionamiento a sus posibles votantes para que éstos intenten colegir qué emociones les esperan en cada parte de España. El partido socialista necesita buscar un proyecto o definición política propios que permita la consolidación de un liderazgo sólido y estable dirigido hacia una tranquila y conveniente alternancia política. De no ser así, el sistema político español puede verse bloqueado y cerrado como las propias listas electorales. Caballo de Troya Son muchos los partidarios de la alternancia política, como elemental medida de higiene democrática, que no se atreven a votar al PSOE ante la amenaza de que se convierta una vez más en una especie de caballo de Troya de gentes que juzga indeseables en las instituciones. Ya pasó con el entronizamiento y el revoco falsamente democrático concedido a un edificio en ruina moral, ideológica e histórica como era el PNV de finales de los setenta, o con el pacto arco iris de Baleares. Soda para cócteles variados Como en una especie de soda para acompañar diversos cócteles, el PSOE promueve en San Sebastián, en Cataluña o aquí en Galicia, nuevos pactos contra natura, tanto desde el punto de vista socialista como español, con los nacionalistas respectivos. A los problemas que la anomalía nacionalista representa para el buen funcionamiento homologable de la democracia española, hay que añadir la falta de un acreditado partido bisagra moderado, rol que no pueden desempeñar ni nacionalistas ni comunistas. El caso madrileño es un aviso El caso de Madrid es otro cóctel más, en que los socialistas pretendían una coalición tan poco centrada, casi al 50%, con los agitadores del «¡Gobierno asesino!», socios además, en Estella, de los de «¡ETA, mátalos!», cuyo posible fracaso pudiera ser útil, sin embargo, para hacer reflexionar a la dirección socialista acerca de si no está encerrando el futuro del partido en un callejón sin salida. Se debe acabar con su actual política de «si con barba, san Antón y si no, la Purísima concepción».