Los alijos de nunca acabar

| JULIO Á. FARIÑAS |

OPINIÓN

Los servicios antidroga españoles, solos o en colaboración con otros, han interceptado a lo largo del pasado mes de mayo un total de cinco grandes alijos de cocaína con destino a los mercados comunitarios ¿Cuántos lograron eludir los controles policiales?.

31 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Nuevo palo al narcotransporte Una investigación de la Guardia Civil de Pontevedra, dirigida por el Juzgado de Instrucción número 1 de Vilagarcía, fue coronada con éxito el pasado viernes por los servicios marítimos de Vigilancia Aduanera, a 900 millas de Canarias, con el apresamiento de un pesquero que navegaba rumbo a las costas peninsulares con cerca de dos toneladas y media de cocaína. Éxitos encadenados Este éxito de los servicios antidroga españoles viene precedido de otra media docena más que han protagonizado los distintos cuerpos policiales a lo largo del pasado mes de mayo. No es casualidad que la mitad de estas operaciones tuviesen protagonistas gallegos. En unos casos fueron gallegos los traficantes y en otros lo eran también los responsables de las investigaciones. Estrepitosos fracasos A pes ar del optimismo redundante que t raslucen las declaraciones oficiales, a los narcos esta campaña tampoco les ha ido mal. Hay indicios serios para pensar que en los últimos 30 días, los traficantes también han logrado culminar con éxito varias operaciones de gran envergadura. La más importante sería una de 6.000 kilos que entró por la desembocadura del Miño. «Overbooking» en el Atlántico Los datos disponibles permiten afirmar que este verano no va a faltar farlopa en el pujante mercado europeo. Además de la que está dentro, se dice que viene mucha más de camino, que hay overbooking en el Atlántico. Incluso se baraja la tesis de que los colombianos mantienen un buque factoría que está suministrando a los distintos barcos que navegan rumbo a Europa. ¿Qué hacemos con ellos? Frente a esta realidad difícilmente cuestionable, la respuesta institucional es más bien de apatía generalizada. Todos dicen estar muy preocupados por la prepotencia de los narcos, pero la mayoría sólo se acuerda del problema cuando ve una oportunidad de ganar notoriedad. ¿Tendrá que correr la sangre para que el poder se tome en serio a los narcos?