DIRIGENTES del PP recomendaban ayer mismo a los socialistas que reflexionen sobre su fracaso . Bien está que los seguidores de Zapatero analicen los resultados del domingo. Y que hagan acto de contrición. Porque después del diluvio que asoló este país, tampoco es como para tocar las castañuelas. Pero el propio PP tiene también datos para el examen de conciencia. Por ejemplo, en Lugo. La provincia que pasaba por ser la más conservadora, la más sumisa, la más manejable y la más mansa se ha rebelado. Y se presenta ahora como el ejemplo que muestran los socialistas por ser donde logran un mayor incremento de votos. Si al hecho de que López Orozco se haya convertido en el alcalde socialista más emblemático de Galicia le añadimos que el PSOE sube casi 12 puntos, mientras el PP baja 6 y que los populares pierden Monforte, Viveiro, Ribadeo y Guitiriz, vemos que la situación está a un paso de sufrir un patatús. Los populares tienen motivos para la reflexión. Por ejemplo, respondiendo a estas cuestiones. ¿Qué ayuda le prestó López Besteiro a Orozco en el logro de su mayoría? ¿De quién fue la apuesta personal de la ex conselleira? ¿Qué aporta Francisco Cacharro a las candidaturas? ¿Y al partido? ¿Se han acabado los modos medievales? ¿O es que los lucenses empiezan a aborrecer el pesebrismo?