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25 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.OTRA vez. Ya pasó con Rosa de España, jugando a ganar, hemos vuelto a perder. Es muy español. ?Como los tíos con las mujeres y el parchís, comen una y cuentan veinte, el conocido cuento del lechero. Recuerdan el Óscar que Almodóvar iba a llevarse de calle, el de Mujeres al borde. Está la selección española de fútbol, siempre favorita y con un solo título. En Eurovisión se repitió la escena. Beth, que iba a triunfar, palmó. Fue octava. Las votaciones, escandalosas. Los países votan como porteras de un patio de vecinos. Hacen lo que les da la gana y así jamás salen las cuentas, puro compadreo. Da igual el do, re, mi. Además están de moda las coreografías teatrales. Van dos años que triunfa más el café teatro que el café cantante. Miss piercing estuvo bien. Pero va siendo hora de que a Operación Triunfo le llamen Operación Derrota, de OT a OD. Es lo que pasa cuando se pretende hacer arte con una pandilla de clones, con hormonas sin alma (Beth, algo más). Muy cantantes, pero muy poco cantantes, mucho músculo y presencia, pero poco corazón. ¿Los sacan de gimnasios y de saunas? No son pájaros, son pesas, tetas y culos, fotocopias, carne de tertulias televisivas. Menos mal que nos queda Verónica Codesal, la cantareira que casi gana. cesar.casal@lavoz,es