La regla D'Hondt

| ROBERTO L. BLANCO VALDÉS |

OPINIÓN

22 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA REGLA D'Hondt, que toma su nombre del matemático belga que la inventó, es una de las diversas fórmulas electorales de tipo proporcional que permiten traducir votos en escaños. Pues, como es bien sabido, las preferencias de los votantes se expresan sólo en términos de voto, que una vez recontados en cada distrito electoral (el municipio en elecciones locales y la provincia en generales y autonómicas) han de ser convertidos en escaños, distribuyendo los que están en juego en el distrito entre el total de votos expresados. La regla D'Hondt permite realizar tal traducción por medio de la siguiente operación: primero, dividiendo el número de votos obtenidos por cada lista de partido entre 1, 2, 3 y así hasta el número de puestos a cubrir en el distrito; segundo, ordenando, de mayor a menor, los cocientes resultantes de esas divisiones; y tercero, asignando los escaños, en orden decreciente, a los cocientes referidos hasta cubrir todos los escaños disponibles. Así las cosas, cada lista de partido obtendrá tantos puestos como cifras medias de voto haya logrado traducir en escaños. Aunque es frecuente oír comentar que el sistema D'Hondt traduce votos a escaños de un modo poco proporcional, lo cierto es que sus efectos desproporcionadores no dependen tanto de la fórmula, como del número de escaños que estén en juego en el distrito, pudiendo deducirse a este respecto una verdadera ley de carácter sociológico: la de que cuantos más escaños se discuten, más proporcional será el reparto de los mismos. Por eso en municipales y autonómicas, en las que, al contrario de lo que sucede en generales, los distritos son muy grandes, resulta tan difícil obtener mayorías absolutas: porque hay que obtenerlas a pelo , sin la ayuda del sistema electoral.