Aquí y ahora

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

ESTAS ELECCIONES se nos han hecho universales, casi abstractas, de genéricos que se han convertido sus eslóganes y contenidos. Parece como si fuésemos a depositar nuestro voto a cualquier hora y en cualquier urna globalizada. Quizá estemos a punto de caer en la tentación de Pitigrilli de dejar imprecisos el tiempo y el espacio. Pero eso, que está bien para la literatura, es grave error en la política. Votamos en una Galicia todavía agachada, dispuesta para el salto pero sin acabar de darlo, y lo hacemos a comienzos de un nuevo siglo marcado por la tensión y la competitividad entre pueblos y ciudades de un amplio entorno. El ritmo histórico es hoy implacable y no hay lugar para el conformismo del «estamos mejor que hace diez años»: quien se rezague ya nunca alcanzará al pelotón ni menos a los líderes. Quizá no sea esta la sociedad que más nos guste, pero no hay opción. Tiempo y espacio son variables necesariamente simbióticas si queremos entender la realidad y la trascendencia de nuestra decisión. En momentos así no está de más recordar al doliente Larra de En este país : «Medítese aquí que estar parado cuando los demás andan, no es sólo estar parado, es quedarse atrás, perder terreno».