Las (ocho mil) elecciones del día 25

| ROBERTO L. BLANCO VALDÉS |

OPINIÓN

20 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

HAGAMOS un símil con el fútbol. Sí, imaginemos una liga gigantesca en la que todos los equipos, de modestos a primera, compitiesen entre sí en cada jornada. Los equipos tendrían miles de jugadores y la liga resultaría una maremagnum de partidos que haría las delicias del público fiel del balompié: el Madrid contra el Fabril, el Estradense contra el Barça, el Dépor contra el Reus y el Amurrio contra el Celta. ¡El despiporre! Todo sería diferente, salvo una cosa: que la pasta para pagar ese dispendio saldría, como ahora, del castigado bolsillo de los contribuyentes. Pero, vayamos a lo nuestro. ¿Cómo saber, tras cada jornada de la nueva megaliga, quién habría ganado y quién perdido? Sería muy difícil. Tanto, al menos, como valorar el resultado de las elecciones del día 25. Y es que el próximo domingo se celebran en España ocho mil elecciones... y pico: se eligen 14 parlamentos autonómicos y todas las corporaciones locales del país, desde las de Madrid y Barcelona hastas las de los minimunicipios de Larouco y de Petín. Es tanta la diversidad que, como en esa megaliga imaginaria, será difícil obtener el día 26 conclusiones razonables sobre cómo le ha ido en la jornada a los partidos. Obviamente, de dejarnos llevar por sus declaraciones, todos habrán obtenido un excelente resultado, pero, ¡quién se fía de lo que dicen a ese respecto los partidos! Creo, por eso, que para resistir tal torbellino, no estaría de más que también los ciudadanos intentásemos tener una guía que nos ayude a analizar el resultado electoral. Yo me atrevo a proponerles estas reglas: fíjense, antes que nada, en el cómputo global de los votos expresados: si el PSOE logra ponerse claramente por delante del PP será fácil concluir que los de Zapatero han ganado la partida. De lo contrario, habrá que tomar por buenas las proclamas del Partido Popular subrayando que han aguantado el envite planteado. Un test importante será también el de Madrid, donde las encuestas predicen un empate, pero reconocen un altísimo porcentaje de indecisos: el resultado será de mucha utilidad para conocer cómo aquéllos se decantan y para predecir, en consecuencia, cómo podría evolucionar el electorado de cara a las próximas elecciones generales. El resultado del País Vasco permitirá que sepamos por fin qué hará el PNV en el futuro. Si avanza de forma sustancial y si, contra todos los pronósticos, gana en Álava, en septiembre habremos probablemente de enfrentarnos a la más grave crisis de toda nuestra reciente historia democrática. ¿Y en Galicia? Pues en Galicia, descontada ya la derrota en las ciudades, sólo resta saber si gana el nunca máis o el nunca menos .