Plebiscito

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS|

OPINIÓN

EL TERRORISMO golpea y refuerza la tendencia a convertir estas elecciones municipales en una consulta más propia de otro ámbito político. Todo el esfuerzo de algunos candidatos para centrar su atención en los asuntos municipales se está yendo al traste. Los grandes temas de política general disponen de una innegable «vis atractiva» que se sobrepone a las cuestiones locales y menudas. Lo general ya no es, como antes, lejano y ajeno a nuestra decisión, sino cotidiano y lleno de inmediatez. Todo se globaliza. Además, en esta campaña nadie ha querido, por encima de declaraciones retóricas y algún intento bienintencionado, tratar de los «asuntos corrientes». Incluso quienes al principio decían que no tocaba hablar del Prestige o de la guerra han terminado por hacerlo de propia iniciativa y no forzados por los partidos rivales. La realidad se impone. Podrá no existir relación entre los atentados de Casablanca y la postura española en el conflicto iraquí. Pero nadie está en disposición de creerse, por más que lo desease en su fuero interno, que no estemos ante una reacción vengativa del mundo islámico atacado hace unos meses. Y, como Aznar ha asumido en todo esto un protagonismo evidente, las elecciones locales se han transformado en un auténtico plebiscito. Aunque «no tocaba».