Todos en danza

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

UN PAR de días de campaña electoral, ya estamos en danza. Dice Bohumil Hrabal que un epílogo es siempre más bello que un prometedor prólogo. Pero en este caso hasta él reconocería lo sugestivo que resulta este alzarse el telón, porque éstas no son unas elecciones cualquiera. Nunca como ahora han confluido tantos factores extramunicipales condicionantes del voto. Y nunca Galicia tuvo tan al alcance de la mano abandonar sus inercias y males secretos, reconocerse a sí misma y comenzar a cambiar. Por eso resulta divertido analizar los programas. Ha llovido tanto estos últimos meses que a pocos interesan las promesas menudas. Las municipales comienzan a dejar de ser elecciones de personas para comportarse como unas autonómicas o generales. Y tampoco parece que haya tantos indecisos. Más gallegos de los que se piensa tienen tomada su decisión. Todo apunta a un repliegue al propio criterio individual, suficientemente ilustrado, que actúa ya sin necesidad de mayor intermediación política. Muchos han decidido desde hace tiempo comenzar a cambiar lo que tienen más alcance de la mano: a sí mismos. No parece que pretendan transformar el lenguaje, ni el mundo, ni la situación política. Y pueden sin embargo estar más cerca que nunca de lograrlo.