LA SITUACIÓN en Irak es preocupante, porque a la inhumana sociedad laizante de Sadam Huseín puede suceder una perniciosa infección de fundamentalismo musulmán. Esta guerra no ha sido una guerra, como tampoco la del Golfo, entre cristianos y musulmanes, pero a muchos puede interesar esta simplista lectura, como ya ocurrió hace diez o doce años. Por entonces, Hans Küng, creyente y cristiano convencido, pronunció en Sevilla, en el Foro Príncipe de Asturias, una conferencia bajo el título No hay paz mundial sin paz religiosa . En ella rechazaba la tentación de caer en una condena global del Islam como religión agresiva, guerrera e inhumana, recordaba que no todo el Islam es fundamentalista, que el cristianismo tampoco es tolerante en su totalidad y que al fundamentalismo como fenómeno religioso no se le puede vencer por un ataque directo, sino a partir de una actitud de comprensión y empatía. Sin embargo, no sabemos qué piensa Garner de todo ello, ni siquiera si le preocupa.