SCORSESE, Coppola y Spielberg son la santísima trinidad del cine de finales del siglo XX. Conocen tan bien los entresijos de su oficio que han sido capaces de darle una vuelta de tuerca al complicado arte de narrar en imágenes. Pero antes de filmar Taxi Driver, El Padrino o Tiburón , Scorsese, Coppola y Spielberg hubieron de hacer callo. Coppola, un señor licenciado por UCLA, se bregó como ayudante en la factoría de Roger Corman, el rey de la serie B , y rodando algún que otro corto guarrete. Scorsese, titulado por la Escuela de Nueva York, se pasó cuatro años en el anonimato y en las mesas de montaje, hasta que logró filmar su primera película (la olvidada ¿Quién llama a mi puerta? ). Spielberg fue un niño de una precocidad repelentilla: a los doce años ya armaba sus películas en 8 milímetros. Sin embargo, antes de gozar de créditos de autor, se curtió a golpe de capítulos de Colombo y Marcus Welby . En el siglo XXI, las cosas han cambiado. Y la revolución comienza en Galicia, donde hemos demostrado que sin experiencia de ningún tipo puedes lanzarte a dirigir. Eso sí: te sale El lápiz del carpintero.