La derrota de Menem

| ANXO LUGILDE |

OPINIÓN

Sí, Menem perdió el domingo. Da igual que haya recibido 450.000 votos más que Néstor Kirchner y haya sido el primer clasificado. Ganó la etapa prólogo. Sin embargo, salvo descomunal sorpresa, va a perder el Tour que lleva a la Casa Rosada. El marido de Cecilia Bolocco recibió la confianza de 4,6 millones de argentinos, pero le han faltado otros 3,3 millones de votos para alcanzar el 40% de los sufragios emitidos que le hubieran otorgado un triunfo insólito. Se habría equiparado con el general Perón, al imponerse en tres elecciones presidenciales, y habría pasado en poco más de un año del arresto al palacio gubernamental de Olivos. Argentina habría caído en las manos de uno de los hombres que más trabajó por hundirla. Hoy lloraríamos todos mientras Menem reconquistaba el poder para blindarse ante nuevas acciones judiciales y emprender, seguramente, una campaña de ajustes de cuentas. Las urnas le habrían dado la razón a Jacinto Benavente. Allá por 1922, el dramaturgo español recorrió la quinta provincia gallega sin responder nunca a las constantes preguntas sobre su visión de Argentina. Cuando se iba a embarcar hacia España, los periodistas volvieron a abordarlo. Jacinto Benavente rompió su silencio en el muelle de Buenos Aires para responder con un acertijo: «Armen la única palabra posible con las letras que compone la palabra argentino». La respuesta es ignorante. Como gallego no tengo más remedio que discrepar de Jacinto Benavente. Los argentinos son geniales y exagerados, para lo bueno y para lo malo. Individualmente forman uno de los pueblos más preparados y cultivados del planeta. Colectivamente a menudo se comportan de la forma más desastrosa, propia de un país de ignorantes. La inconsciencia no ha sido tanta como para darle el triunfo a Menem. Lo han condenado a una segunda vuelta en la que ni su legendaria capacidad de seducción ni el apoyo de Estados Unidos ni sus redes caciquiles le van a bastar para vencer a Kirchner, que hasta ayer era sólo el delfín de Duhalde pero hoy ya es también el candidato del antimenemismo. El efecto Le Pen terminará el 18 de mayo con Menem. Es, con mucho, el político que más rechazo genera. Por eso, como hizo la izquierda francesa cuando dio su papeleta al derechista Chirac, cientos de miles, millones quizás, de antiperonistas de toda la vida van a votar al peronista Kirchner a fin de parar a Menem. En una segunda vuelta, el ex presidente sólo podría vencer si llegaba con una ventaja enorme, como le pasó a Lula el año pasado, o tenía a un rival a su medida, como Rodríguez Saá. Necesitaba que el voto bronca , la protesta pura y dura, fuese gigantesco, para llenar él ese vacío electoral. Nada de eso ha sucedido. Pero el resultado tampoco es para echar foguetes. Argentina todavía no parece preparada para el cambio. Apuesta por el continuismo de Duhalde. No resulta nada ilusionante, aunque por lo menos la quinta provincia no ha retornado a su peor pasado.